Rasca mi garganta, sube de volumen el silencio de tu pecho.
No has reido lo suficiente en este agosto; todo fue carcajadas de desprecio.
No avisaste que viniera a recogerte el barquero y moriste en las rocas de los amores ciegos.
No habrá enamorados nuevos, nadie se compara contigo en este invierno.
Todo ya es ceniza de besos.
Se fue el alba y quedó como siempre la luna, nuestra luna.
Se vino la madrugada, y otra vez mis lágrimas en la cuna.
Todo es mediocre, nada es destello.
Espejos de tu vida, que me han reflejado desde el esperpento.
Camina en silencio, recobra la vida; aún quedan nuevos vientos.
Y no llores niña, ya todo es silencio.
Descansa; y no sufras.
Yo ya no estoy; he muerto.
FZG
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