y en cambio,
hay muertes que no apagan la estela
de esa estrella que un día pasó por la tierra.
Nadie debería estar muerto,
y más si aún se respiran;
y más si aún alumbran sonrisas.
He paseado por cementerios en pleno centro de Madrid,
y entre ellos
yo he amanecido muerto.
He llorado abrazado a un espejo,
y en él ni rastro de mí.
¿Sabes ese sabor amargo de estar sangrando por dentro?
Esa piel desnuda se repliega en mi adentro,
sin voz, sin aire para hablar,
sin mover mis labios;
ese silencio eterno.
Esa sonrisa de querer estar muerto.
Sonrisa solitaria pero sin enemigos,
Sonrisa recién nacida.
¡Ayuda!
Que estoy vivo
y sin embargo sé que me estoy muriendo.
Estoy roto a pedazos,
no tengo edad,
no tengo años,
solo malditos recuerdos que ocurrieron,
y malditos sueños que solo fueron
eso.
Morir; tal vez solo quiero morir…
Y a quién le decía yo esto
de que marcharme
no sería causa de sufrimiento,
tan solo la derrota
de un reloj roto
sin aguja del tiempo.
Morir; tal vez solo quería morir…
Y de repente tú.
Tú.
Todo,
Tú,
Todo tú!
Resucitar; tal vez solo quería resucitar...
FZG